Inicio / Hoteles y Hostales / Finca los tururitos

Finca los tururitos

Atrás
Fúquene, Cundinamarca, Colombia
Hospedaje
10 (2 reseñas)

La búsqueda de un refugio que brinde desconexión total suele conducir a parajes donde el tiempo parece detenerse, y en ese contexto, la Finca los tururitos surge como una opción de alojamiento que prioriza la paz sobre el bullicio convencional. Ubicada en la jurisdicción de Fúquene, Cundinamarca, esta propiedad se aleja del concepto de los grandes resorts para ofrecer una experiencia más íntima y ligada a la tierra. Al tratarse de una zona predominantemente rural y ganadera, el entorno de este establecimiento está marcado por paisajes verdes y una atmósfera de calma que es difícil de encontrar en los hoteles de cadena situados en las grandes urbes.

Optar por una estancia en este lugar implica entender que la infraestructura se asemeja más a las cabañas de campo tradicionales que a los modernos apartamentos o departamentos turísticos que abundan en las zonas costeras o metropolitanas. Aquí, el atractivo principal no es el lujo tecnológico, sino la posibilidad de despertar con el sonido de la naturaleza y disfrutar de una vista privilegiada del valle de Ubaté. La Finca los tururitos ha logrado mantener una calificación perfecta en las valoraciones de sus visitantes, quienes destacan de manera unánime la excelente tranquilidad que se respira en sus instalaciones, un factor determinante para quienes huyen del estrés cotidiano.

Un entorno marcado por la historia y el agua

Para comprender lo que significa hospedarse en este sitio, es necesario observar su ubicación geográfica. Fúquene es conocido históricamente como un punto de gran relevancia para la cultura Muisca, y su laguna homónima es uno de los cuerpos de agua más importantes de la región. Aunque no se trata de uno de esos hostales juveniles llenos de actividades sociales constantes, la finca sirve como base para quienes desean conocer la biodiversidad local. La proximidad a la laguna permite que los huéspedes consideren actividades como el avistamiento de aves o caminatas por senderos que ofrecen perspectivas únicas del espejo de agua.

A diferencia de los apartamentos vacacionales que suelen estar confinados a estructuras cerradas, en la Finca los tururitos el espacio exterior es el protagonista. Los visitantes pueden caminar por los alrededores y sentir la frescura del clima de montaña, que suele oscilar en los 13°C. Esta característica climática exige que el viajero llegue preparado con ropa térmica y chaquetas cortavientos, ya que las noches en esta parte de Cundinamarca pueden ser bastante frías, algo que le añade un toque acogedor a la experiencia si se cuenta con una buena fogata o una bebida caliente al final del día.

Lo bueno de elegir Finca los tururitos

  • Privacidad y Silencio: Al ser un establecimiento con pocas reseñas pero todas positivas, se percibe como un lugar exclusivo donde no hay aglomeraciones, algo que los hoteles grandes rara vez pueden garantizar.
  • Contacto con la Naturaleza: La ubicación permite una inmersión total en el paisaje andino, ideal para la meditación o la fotografía de paisaje.
  • Calidad del Aire: Lejos de la contaminación de Bogotá, el aire aquí es puro, lo que beneficia la salud y el descanso profundo.
  • Atención Personalizada: Al ser una finca, el trato suele ser directo con los propietarios o administradores, lo que genera una calidez humana que los resorts automatizados han perdido.
  • Cercanía a Puntos de Interés: Se encuentra a una distancia razonable de atractivos como la Piedra Colgada en Susa o el municipio de Chiquinquirá.

Aspectos a tener en cuenta (Lo malo)

  • Limitada presencia digital: Para el viajero que prefiere reservar todo a través de aplicaciones complejas o ver catálogos infinitos de fotos, la Finca los tururitos puede representar un reto, ya que su información en línea es concisa.
  • Necesidad de transporte privado: Llegar a este tipo de alojamientos rurales en transporte público puede ser complicado, por lo que se recomienda contar con vehículo propio para moverse con libertad por la zona.
  • Servicios básicos: No debe esperarse el servicio de habitación 24 horas o los lujos de los departamentos de gama alta; es una experiencia rústica y auténtica.
  • Pocas reseñas: Aunque su puntuación es de 5 estrellas, el bajo volumen de comentarios puede generar dudas en los viajeros más precavidos que buscan opiniones masivas antes de decidir.

¿Por qué preferir este alojamiento sobre otros hostales o cabañas?

La respuesta reside en la autenticidad. Muchos de los hostales en la región de Cundinamarca han comenzado a estandarizar sus servicios, perdiendo esa esencia de hogar campesino. La Finca los tururitos conserva esa identidad de "punto de interés" local, donde el visitante no es solo un número de reserva, sino un invitado en una propiedad que valora el entorno. Mientras que en los apartamentos de alquiler temporal uno suele estar rodeado de vecinos y ruidos urbanos, aquí el único vecino es el horizonte montañoso.

Además, la relación calidad-precio en alojamientos como este suele ser muy competitiva. Al no tener los costos operativos de los grandes hoteles, pueden ofrecer tarifas que permiten estancias más prolongadas, ideales para escritores, artistas o profesionales que buscan un retiro de trabajo remoto en un ambiente de absoluta paz. La infraestructura, aunque sencilla, cumple con la función primordial de brindar refugio y comodidad en un entorno silvestre.

Actividades complementarias en la zona

Hospedarse en la Finca los tururitos abre la puerta a conocer la tradición artesanal de Fúquene. El municipio es famoso por sus tejidos en junco y uquira, materiales extraídos de la laguna. Visitar los talleres locales es una actividad obligatoria para entender la economía de la zona. También, para los más aventureros, la cercanía con el municipio de Susa permite realizar el ascenso a la Piedra Colgada, un mirador natural que ofrece una de las vistas más impresionantes de toda la provincia de Ubaté.

Si el plan es más familiar, los alrededores de la laguna cuentan con zonas donde se pueden realizar paseos en lancha o caminatas ecológicas guiadas por locales que conocen las leyendas muiscas del lugar. Es importante mencionar que, a diferencia de los resorts que incluyen todo dentro de un mismo predio, aquí la experiencia se construye saliendo a conocer el territorio, interactuando con la comunidad y descubriendo la gastronomía local, basada en productos lácteos frescos y platos tradicionales como la trucha.

Logística y recomendaciones finales

Para quienes decidan visitar la Finca los tururitos, la ruta desde Bogotá suele tomar aproximadamente dos horas y media, pasando por municipios como Zipaquirá y Ubaté. Es un trayecto pintoresco que prepara al viajero para el cambio de ritmo. Se recomienda llevar provisiones básicas si se planea una estancia larga, ya que aunque hay comercios cercanos en el casco urbano de Fúquene, la gracia de estar en una de estas cabañas o fincas es precisamente la sensación de estar un poco apartado de todo.

este establecimiento es una joya para quienes valoran la sencillez y la calma. No es el lugar para quien busca fiestas ruidosas o instalaciones de ultra-lujo, sino para el viajero que sabe apreciar el valor de un atardecer en silencio. Su calificación perfecta no es casualidad; es el reflejo de una gestión que entiende que, a veces, menos es más, y que la verdadera exclusividad hoy en día es el silencio. Ya sea que lo compares con hoteles, hostales o apartamentos, la Finca los tururitos destaca por ser fiel a su esencia rural, ofreciendo un refugio honesto en una de las zonas más bellas y menos pretenciosas de Cundinamarca.

Otros negocios que podrían interesarte

Ver Todos