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Casa en el Aire

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Cra. 2 #9-90 Piso 5, Bogotá, Colombia
Ferienwohnung Hospedaje

La Casa en el Aire se presenta como una propuesta de alojamiento singular en la Carrera 2 #9-90, ocupando específicamente el quinto piso de una edificación que desafía la resistencia física de sus visitantes. A diferencia de los grandes Hoteles de cadena que pueblan los sectores financieros, este establecimiento apuesta por una experiencia de altura, tanto literal como figurada, enfocada en un público joven, mochilero y amante de las vistas panorámicas. Su nombre no es una casualidad ni un adorno poético: al estar situada en uno de los niveles más altos de una construcción antigua en una zona de topografía inclinada, la sensación de estar suspendido sobre la ciudad es constante.

Uno de los aspectos más determinantes para cualquier potencial cliente es el acceso. Es imperativo mencionar que el establecimiento se encuentra en un quinto piso y no cuenta con ascensor. Este detalle, que para algunos representa un excelente ejercicio cardiovascular diario, para otros puede ser un inconveniente insalvable. Quienes viajan con equipaje pesado o tienen movilidad reducida encontrarán en estas escaleras su primer y más grande desafío. Sin embargo, para los usuarios habituales de Hostales, este esfuerzo tiene una recompensa inmediata al llegar a la cima: una de las perspectivas más limpias y extensas del centro histórico y de los cerros orientales, incluyendo el icónico Monserrate.

Variedad en el alojamiento y servicios compartidos

La oferta de Casa en el Aire se diversifica para captar distintos perfiles de viajeros. Por un lado, dispone de opciones que se asemejan a pequeños apartamentos o estudios independientes, ideales para quienes buscan una estancia más prolongada o un grado mayor de privacidad sin desconectarse del ambiente social. Estos espacios suelen estar equipados con lo básico para la autonomía, permitiendo a los huéspedes gestionar su propio ritmo. Por otro lado, su faceta como parte de una red de Hostales permite que los usuarios tengan acceso a servicios compartidos de gran valor agregado, como clases de yoga, sesiones de salsa y una agenda cultural que fomenta la interacción entre extranjeros y locales.

Es importante no confundir este lugar con los resorts de lujo que ofrecen todo incluido y aislamiento total. Aquí, la experiencia es comunitaria. La cercanía con el Hostal Botánico potencia la estancia, ya que los huéspedes de la Casa en el Aire suelen tener acceso a las áreas comunes de este último, incluyendo su bar y restaurante. Esta simbiosis permite que, aunque te alojes en uno de sus departamentos privados, nunca te sientas aislado de la vibrante vida social que caracteriza a la zona de La Candelaria.

Lo bueno: Vistas, ambiente y ubicación estratégica

El punto más fuerte, y por el cual muchos deciden subir esos cinco pisos de escaleras, es la vista. Los atardeceres desde los ventanales o las pequeñas terrazas son, sin duda, de los mejores que se pueden obtener en la zona. La luz del sol golpeando las fachadas coloniales y los tejados de barro mientras las luces de la ciudad comienzan a encenderse crea una atmósfera que difícilmente se encuentra en Hoteles convencionales de la zona norte.

La ubicación es otro factor a favor para el turista interesado en la cultura y la historia. Al estar sobre la Carrera 2, se encuentra a pocos pasos de la Universidad de La Salle y a una distancia caminable de los principales museos, como el Museo del Oro y el Museo Botero, así como de la Plaza de Bolívar. No es el lugar para buscar cabañas rústicas o silencio absoluto de bosque, sino para sumergirse en la dinámica urbana de un barrio que mezcla la vida universitaria con el turismo internacional.

  • Vistas inigualables: Panorámicas directas a los cerros y al centro de la ciudad.
  • Conexión social: Acceso a actividades grupales como yoga y salsa.
  • Flexibilidad: Opciones desde camas en dormitorios compartidos hasta estudios tipo loft.
  • Precios competitivos: Una relación costo-beneficio atractiva para viajeros de bajo presupuesto.

Lo malo: Desafíos estructurales y ruido

No todo es idílico en las alturas. El principal punto negativo, reiterado por múltiples usuarios, es la fatiga que genera el acceso. Subir maletas por cinco pisos de escaleras empinadas no es para todo el mundo. Además, al tratarse de una edificación antigua, la infraestructura puede presentar limitaciones. El aislamiento acústico es deficiente, lo que significa que el ruido de las áreas comunes o de la calle puede filtrarse con facilidad en las habitaciones. Si eres un viajero que busca el silencio sepulcral de las cabañas de montaña, es probable que este no sea tu lugar ideal.

Otro aspecto a considerar es el mantenimiento. Aunque el lugar se esfuerza por mantener un estilo bohemio y acogedor, las estructuras antiguas en Bogotá sufren por la humedad y el desgaste natural del tiempo. Algunos huéspedes han señalado detalles en la presión del agua o en el acabado de ciertas áreas que podrían mejorar. A diferencia de los departamentos turísticos modernos con acabados de lujo, aquí prima lo rústico y lo auténtico, lo cual puede interpretarse como falta de pulcritud por los viajeros más exigentes.

¿Para quién es Casa en el Aire?

Este establecimiento está claramente segmentado. Es el refugio perfecto para el nómada digital que busca un escritorio con vista y una comunidad con la cual compartir una cerveza al final del día. También es ideal para parejas jóvenes que no temen al esfuerzo físico y prefieren invertir su presupuesto en experiencias y ubicación antes que en lujos innecesarios. Sin embargo, para familias con niños pequeños, adultos mayores o personas que busquen la estandarización de los Hoteles de cuatro o cinco estrellas, la Casa en el Aire puede resultar una experiencia frustrante.

En comparación con otros Hostales de la zona, este destaca por su altura y su relativa independencia. Mientras otros alojamientos en casas coloniales de un solo piso pueden sentirse encerrados o con poca luz natural, aquí la luz es la protagonista. No ofrece el lujo de los apartamentos de diseño contemporáneo, pero compensa con un carácter místico y una ubicación que permite sentir el pulso de la ciudad desde una atalaya privilegiada.

Consideraciones finales para el viajero

Antes de reservar, es vital entender que la Casa en el Aire es una experiencia de inmersión. No hay recepción de mármol ni botones que carguen tus maletas. Es un espacio autogestionado en gran medida, donde la amabilidad del staff compensa las carencias físicas del edificio. Si decides alojarte aquí, hazlo por la magia de ver Bogotá desde las nubes y por la facilidad de tener la historia de la ciudad a la vuelta de la esquina. La falta de ascensor es el precio a pagar por una de las mejores postales que te llevarás de la capital colombiana.

si tu prioridad es la comodidad absoluta y el acceso sin esfuerzo, existen mejores opciones en el mercado de Hoteles de la ciudad. Pero si buscas autenticidad, una comunidad vibrante y despertar viendo el amanecer sobre los cerros sin salir de tu habitación, este quinto piso te ofrece una perspectiva que pocos lugares en el centro pueden igualar. Es, en esencia, un refugio para quienes entienden que los mejores paisajes suelen requerir un poco de escalada.

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