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El Faro Sasaima

El Faro Sasaima

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1km arriba Escuela Rural La Granja Vereda, Sasaima, La Granja, Sasaima, Cundinamarca, Colombia
Estancia en granjas Hospedaje Hotel
9.8 (14 reseñas)

El Faro Sasaima se presenta como una alternativa de alojamiento que rompe con los esquemas tradicionales de los hoteles urbanos, situándose en una zona elevada de la vereda La Granja, en el municipio de Sasaima, Cundinamarca. Este establecimiento no busca competir con los grandes resorts de lujo que ofrecen comodidades estandarizadas, sino que se enfoca en proporcionar una experiencia de aislamiento y contacto directo con el entorno natural de la región. Su ubicación, a un kilómetro cuesta arriba de la Escuela Rural La Granja, ya advierte al visitante que no se trata de un destino convencional, sino de un refugio pensado para quienes priorizan el silencio y las visuales panorámicas sobre la facilidad de acceso.

Al analizar la propuesta de El Faro Sasaima, es fundamental entender que su estructura y concepto se alejan de lo que uno esperaría de los apartamentos vacacionales o de los departamentos amoblados en la ciudad. Aquí, la arquitectura y la disposición de las habitaciones están diseñadas para integrarse con la montaña. La característica más distintiva del lugar, y de donde proviene su nombre, es una estructura tipo faro que funciona como mirador principal. Desde este punto, la visibilidad de la cordillera es total, permitiendo observar el cambio de luces sobre el relieve colombiano, un factor que los huéspedes suelen destacar como el mayor atractivo del sitio.

Acceso y logística: un desafío para el viajero

Uno de los puntos críticos que cualquier potencial cliente debe considerar antes de realizar una reserva en El Faro Sasaima es la complejidad de su acceso. A diferencia de otros hostales que se encuentran a pie de carretera, este establecimiento requiere un esfuerzo logístico considerable. El camino de entrada, que se extiende aproximadamente una hora desde la desviación de La Vega, es estrecho y carece de pavimentación en gran parte de su trayecto. Los testimonios de quienes han visitado el lugar son consistentes: el terreno es pesado y exigente.

Incluso para aquellos que cuentan con vehículos de tracción total, la subida puede representar un reto. Se han reportado casos de vehículos 4x4 que han tenido dificultades para superar ciertos tramos debido a la inclinación y el estado del suelo. Por esta razón, una recomendación recurrente es dejar los vehículos particulares en el casco urbano de Sasaima y coordinar el traslado hacia el alojamiento. Esta particularidad puede ser vista como un inconveniente importante para familias con niños pequeños o personas con movilidad reducida, pero para otros, es precisamente este aislamiento lo que garantiza la paz absoluta una vez se llega a la cima.

Alojamiento y confort en la montaña

En cuanto a las instalaciones, El Faro Sasaima ofrece habitaciones que buscan un equilibrio entre la sencillez rural y el confort necesario para el descanso. Aunque no cuenta con la infraestructura masiva de los hoteles de cadena, las unidades habitacionales están orientadas de manera estratégica para que la vista sea la protagonista. Algunas de estas habitaciones permiten observar las montañas directamente desde la cama, lo cual genera una sensación de inmersión en el bosque que difícilmente se encuentra en cabañas más tradicionales o menos elevadas.

El mobiliario y la decoración son funcionales, manteniendo una coherencia con el entorno de montaña. Es importante señalar que, debido a la altitud y la ubicación geográfica, el clima en El Faro Sasaima es sumamente cambiante. Durante el día, el sol puede ser intenso, pero al caer la noche, la temperatura desciende considerablemente. Los visitantes deben ir preparados con ropa térmica adecuada, ya que el frío nocturno es una constante que define la estancia. Este aspecto lo diferencia de los resorts de clima cálido que se encuentran en las zonas bajas de Cundinamarca, ofreciendo un ambiente más cercano al de los páramos o bosques de niebla.

Lo positivo de la experiencia

  • Desconexión total: El silencio es el elemento predominante. Al estar alejado de las rutas principales y de centros urbanos, la contaminación auditiva es inexistente, permitiendo escuchar únicamente los sonidos de la fauna local.
  • Atención personalizada: Al ser un negocio con un número limitado de habitaciones, el personal tiene la capacidad de brindar un servicio cercano y atento, ayudando a los huéspedes con sus necesidades específicas y proporcionando información sobre el entorno.
  • Vistas inigualables: La ubicación en lo alto de la vereda La Granja otorga una perspectiva única de la geografía colombiana, algo que no pueden ofrecer apartamentos o alojamientos en zonas llanas.
  • Contacto con la naturaleza: Es un sitio ideal para el avistamiento de aves y para quienes disfrutan de despertar con los sonidos naturales del amanecer.

Lo negativo y aspectos a considerar

  • Dificultad de acceso: Como se mencionó anteriormente, el camino destapado y empinado es el principal punto negativo para quienes no disfrutan de la conducción en terrenos difíciles o no tienen un vehículo adecuado.
  • Clima variable: La rapidez con la que cambia el tiempo puede afectar las actividades planeadas. La niebla puede cubrir la vista por completo en cuestión de minutos.
  • Servicios limitados: Al ser un lugar de retiro, no cuenta con las áreas sociales extensas, gimnasios o piscinas climatizadas que se encuentran en grandes hoteles o resorts.
  • Dependencia logística: Cualquier olvido de suministros personales implica un trayecto largo de regreso al pueblo, por lo que la planificación previa es indispensable.

Comparativa con otros tipos de hospedaje

Si comparamos El Faro Sasaima con la oferta de hostales en la región, notamos una diferencia marcada en el perfil del usuario. Mientras que los hostales suelen atraer a un público más joven y dinámico que busca socializar, este lugar atrae a parejas o grupos pequeños que buscan privacidad y contemplación. No es un sitio de paso, sino un destino final en sí mismo.

Por otro lado, frente a la opción de alquilar cabañas independientes en zonas aledañas, El Faro ofrece la ventaja de tener una administración centralizada que se encarga del mantenimiento y la seguridad las 24 horas, lo cual es un alivio considerando lo remoto de su ubicación. A diferencia de los departamentos vacacionales que suelen estar en condominios con vecinos cercanos, aquí la sensación de propiedad y exclusividad sobre el paisaje es mucho más fuerte.

Es relevante mencionar que el establecimiento opera las 24 horas, lo que ofrece flexibilidad para el check-in, aunque llegar de noche no es recomendable debido a la complejidad del camino y la falta de iluminación en la vía rural. La comunicación con el establecimiento es fluida a través de su número de contacto, lo cual es vital para coordinar la llegada y recibir instrucciones precisas sobre cómo abordar el último tramo del ascenso.

¿Para quién es El Faro Sasaima?

Este comercio está diseñado para un nicho específico de viajeros. Si usted es alguien que busca la comodidad absoluta de los hoteles cinco estrellas, con servicio a la habitación inmediato y acceso pavimentado hasta la puerta, es probable que este lugar no cumpla sus expectativas. Sin embargo, si su objetivo es encontrar un espacio donde el tiempo parece detenerse, donde pueda ver las nubes pasar por debajo de su ventana y donde la prioridad sea la salud mental a través del aislamiento, El Faro Sasaima es una opción sólida.

la realidad de este alojamiento es que ofrece una de las mejores vistas de Cundinamarca a cambio de un esfuerzo físico y logístico para llegar. Es un intercambio que muchos consideran justo una vez que se encuentran en el mirador del faro. La autenticidad del lugar radica en no intentar ser algo que no es; no es un resort masivo, es un puesto de observación en la montaña convertido en hogar temporal. La recomendación final para cualquier interesado es viajar ligero, llevar abrigo, asegurar un transporte confiable y, sobre todo, ir con la disposición mental de desconectarse de la tecnología para reconectarse con el entorno geográfico.

Al final del día, El Faro Sasaima se mantiene como un referente en la zona para quienes buscan algo distinto a los apartamentos o departamentos de alquiler vacacional comunes, posicionándose como un destino de nicho que premia a los aventureros con paisajes que parecen sacados de una producción cinematográfica. Su calificación promedio de 4.9 basada en las experiencias de los usuarios respalda la calidad de su atención, siempre y cuando el visitante sea consciente de las condiciones geográficas que implica su estancia.

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