El MØNTE teepee hostel
AtrásUbicado en las frías y neblinosas montañas de Guasca, Cundinamarca, El MØNTE teepee hostel se presenta como una propuesta de alojamiento alternativa que rompe con los esquemas tradicionales. Lejos del bullicio urbano y diseñado para quienes buscan una inmersión directa con la naturaleza, este establecimiento ha ganado popularidad por su peculiar arquitectura inspirada en las tiendas de campaña de los pueblos nativos americanos. A diferencia de los Hoteles convencionales que se encuentran en el casco urbano, este lugar apuesta por una experiencia rústica, donde el lujo se redefine no por la opulencia de las instalaciones, sino por la tranquilidad del entorno y la desconexión digital. Es un sitio pensado para el viajero que disfruta del aire libre, las fogatas nocturnas y el silencio de los Andes, aunque, como todo negocio, tiene matices operativos que es crucial conocer antes de reservar.
La oferta de alojamiento en El MØNTE se divide principalmente en dos modalidades, cada una dirigida a un perfil de huésped distinto. Por un lado, están los famosos Teepees, estructuras cónicas de lienzo y madera que replican la vivienda nómada tradicional. Estas unidades son el corazón del hostal y ofrecen una vivencia de camping con mayor comodidad, lo que popularmente se conoce como glamping. Sin embargo, es vital aclarar que, a diferencia de lo que uno esperaría en ciertos resorts de alta gama, aquí la experiencia busca mantener un vínculo estrecho con lo elemental. Los baños para los usuarios de los teepees son compartidos y se encuentran en una estructura separada, lo que implica salir al exterior y enfrentar el clima frío de la zona para acceder a las duchas o sanitarios. Aunque cuentan con agua caliente, este detalle logístico es algo que los visitantes menos aventureros deben considerar seriamente.
Para aquellos que prefieren evitar la caminata nocturna al baño o que buscan una estructura más sólida que la lona, el establecimiento ofrece opciones tipo cabañas de madera. Estas unidades, denominadas Cabin-Tents, son construcciones sostenibles diseñadas por los mismos propietarios. Ofrecen un nivel de aislamiento térmico superior y cuentan con baño privado, sala y terraza. Si bien el precio es más elevado en comparación con los teepees, estas cabañas se acercan más a la comodidad que ofrecerían unos departamentos turísticos amoblados, pero con el encanto inigualable de estar inmersos en un bosque de niebla. La decoración en ambos tipos de alojamiento es sobria, mezclando elementos étnicos con un diseño contemporáneo que respeta la estética del paisaje andino.
Uno de los puntos más comentados por los visitantes es la oferta gastronómica. El hostal cuenta con un restaurante que promueve la cocina rústica y casera, utilizando ingredientes locales para apoyar a los campesinos de la región. Platos como la pizza artesanal y los desayunos han recibido elogios por su sabor y calidad. No obstante, la realidad operativa del restaurante ha sido objeto de críticas mixtas. Mientras algunos huéspedes destacan la delicia de los alimentos, otros han señalado inconsistencias en el servicio, mencionando tiempos de espera prolongados y una disponibilidad limitada del menú. Ha habido ocasiones en las que los platos deseados no están disponibles o las porciones se perciben pequeñas en relación con el precio, un aspecto que contrasta con la abundancia que se suele encontrar en los buffets de los grandes Hoteles o resorts todo incluido. Es recomendable ir con paciencia y quizás llevar algunos snacks propios si se es de buen comer.
El bar "El Venado de Oro" es otro de los espacios sociales clave del lugar. Con una estética cargada de personalidad, decorada con plumas y cráneos, busca transportar al visitante a otra época. Es el sitio ideal para tomar un cóctel caliente y resguardarse del frío paramuno. La atmósfera general del hostal fomenta la interacción entre los huéspedes, especialmente alrededor de las zonas de fogata. Este ambiente comunitario es típico de los Hostales de calidad, donde el valor agregado reside en la posibilidad de conocer a otros viajeros y compartir historias bajo las estrellas. Sin embargo, quienes busquen la privacidad absoluta y el aislamiento total que ofrecen ciertos apartamentos de alquiler exclusivo, podrían encontrar que las áreas comunes y la proximidad de las unidades requieren una disposición a la convivencia.
El acceso al MØNTE teepee hostel es un factor determinante para la planificación del viaje. La llegada implica transitar por un camino destapado (vía sin pavimentar) que puede presentar desafíos, especialmente durante la temporada de lluvias. Los vehículos bajos pueden tener dificultades si el terreno está muy embarrado, por lo que se sugiere el uso de camionetas o conducir con extrema precaución. Esta característica, si bien añade un toque de aventura para algunos, puede ser un inconveniente para quienes están acostumbrados a la accesibilidad inmediata de los alojamientos urbanos o departamentos en el centro de la ciudad. La lejanía garantiza silencio y oscuridad para dormir, pero también exige que el viajero llegue preparado, ya que no hay tiendas ni servicios comerciales a la vuelta de la esquina.
En cuanto al servicio al cliente, la percepción general es positiva, destacando la amabilidad del personal y la disposición de los dueños para hacer sentir a los huéspedes como en casa. Se valora el esfuerzo por mantener un ambiente acogedor y familiar. No obstante, algunos reportes sugieren áreas de mejora en el mantenimiento de las instalaciones, como la limpieza de la lencería o la iluminación de los senderos que conectan los alojamientos con las áreas comunes. Caminar por senderos rústicos con poca luz puede ser romántico para unos, pero inseguro para otros, por lo que llevar una linterna propia y calzado adecuado (botas de caucho o trekking) no es solo una sugerencia, sino una necesidad imperante en este terreno.
El clima de Guasca es frío, y en las noches la temperatura desciende considerablemente. Los teepees, aunque acogedores, no tienen el mismo aislamiento que una estructura de ladrillo. El hostal provee cobijas, pero los visitantes frioleros deben empacar ropa térmica, gorros y guantes. No es el lugar para lucir ropa ligera de verano; aquí la moda es funcional y abrigada. Esta realidad climática es parte del encanto del páramo, pero puede tomar por sorpresa a quienes esperan la climatización artificial de los modernos Hoteles de ciudad.
El MØNTE teepee hostel es una opción robusta para el viajero que desea romper la rutina y no le teme a un poco de barro en los zapatos a cambio de un amanecer entre la niebla. Es ideal para parejas aventureras, grupos de amigos y personas que valoran la estética y el concepto por encima de la comodidad estandarizada de los resorts. Sus fortalezas radican en su entorno natural privilegiado, su arquitectura única y la calidez de su propuesta conceptual. Sus debilidades, que son la accesibilidad, el clima riguroso y ciertos detalles logísticos en el servicio de alimentación, son manejables si se va con la mentalidad correcta. No es un sustituto de los apartamentos de lujo ni de los cabañas con servicio de mayordomo, sino un refugio honesto en la montaña que invita a la desconexión y al disfrute de lo simple.