Finca el cerrito
AtrásFinca el cerrito representa una opción de alojamiento rural auténtica para quienes buscan alejarse de las estructuras convencionales de los hoteles de cadena y sumergirse en la cotidianidad del campo cundinamarqués. Ubicada en el sector de La Vega, en el municipio de Simijacá, esta propiedad se aleja del concepto de los resorts de lujo para ofrecer una experiencia centrada en la sencillez, el aire puro y el contacto directo con la naturaleza de la provincia de Ubaté. A diferencia de los departamentos modernos que se encuentran en las grandes ciudades, aquí la arquitectura se integra con el paisaje montañoso, utilizando materiales que remiten a la tradición de la zona.
El establecimiento se clasifica tanto como un área de alojamiento como un terreno para acampar, lo que permite una flexibilidad que no siempre se encuentra en los hostales urbanos. Para los viajeros que prefieren la libertad de una tienda de campaña bajo las estrellas, el espacio designado como parque y zona de camping ofrece un terreno adecuado para desconectarse de la tecnología. Por otro lado, quienes buscan un techo más sólido cuentan con las instalaciones de la finca, que guardan una esencia hogareña muy distinta a la frialdad estética de muchos apartamentos destinados al turismo masivo.
Entorno y ubicación de Finca el cerrito
La ubicación exacta de este predio se identifica mediante el código Plus G5JC+G6 en Simijacá, Cundinamarca. Este detalle es relevante para los conductores que utilizan sistemas de navegación satelital, ya que la señalización en las vías terciarias de la región puede ser limitada. El sector de La Vega se caracteriza por sus paisajes verdes y su actividad predominantemente agropecuaria, lo que garantiza un silencio casi absoluto durante las noches, interrumpido únicamente por los sonidos propios del ecosistema rural. Al no estar rodeado de otros hoteles masivos, el ambiente se mantiene privado y tranquilo.
Simijacá, conocida por ser una potencia en la producción de flores de cartucho y por su fuerte industria láctea, rodea a la Finca el cerrito con un aire de laboriosidad campesina. Los visitantes que llegan a este punto no solo encuentran un lugar para dormir, sino que se sitúan en un punto estratégico para conocer la dinámica de la Sabana de Ubaté. A unos 2.550 metros sobre el nivel del mar, el clima es fresco y por momentos frío, lo que invita a buscar refugios cálidos, algo que las cabañas de la región suelen ofrecer mediante el uso de madera y textiles térmicos.
Lo positivo de elegir este destino
- Autenticidad rural: No intenta emular la sofisticación de los resorts internacionales, sino que mantiene una identidad propia ligada a la tierra y a la hospitalidad local.
- Espacio abierto: La disponibilidad de zonas verdes permite actividades que en los apartamentos de ciudad son imposibles, como caminatas cortas dentro del predio o la instalación de fogatas controladas.
- Versatilidad de hospedaje: Al funcionar como camping y alojamiento fijo, atrae tanto a mochileros que frecuentan hostales como a familias que buscan un retiro de fin de semana.
- Privacidad: Al ser un negocio con una capacidad controlada, se evita el hacinamiento típico de los grandes centros turísticos.
- Proximidad a puntos de interés: Su ubicación permite desplazarse con relativa facilidad hacia Chiquinquirá o hacia las rutas de senderismo de los picos del Sicuara y la Cueva Negra.
Aspectos a considerar antes de la visita
Como en todo establecimiento que apuesta por lo natural, existen puntos que podrían no ajustarse a las expectativas de todos los usuarios. La Finca el cerrito cuenta actualmente con una presencia digital discreta, lo que dificulta la reserva inmediata a través de plataformas automatizadas que suelen gestionar apartamentos o habitaciones de hoteles de gran escala. La comunicación directa mediante el número telefónico 302 7208283 es esencial para confirmar la disponibilidad y los servicios específicos activos durante la fecha del viaje.
Además, al no ser un complejo de cabañas de lujo o un hotel con servicio a la habitación las 24 horas, el huésped debe ser consciente de que la infraestructura es rústica. La valoración general de los usuarios, aunque positiva con un promedio de 4 estrellas, se basa en una cantidad limitada de reseñas, lo que indica que es un lugar poco transitado por las masas. Esto, que para muchos es una ventaja, para otros puede representar una falta de garantías sobre ciertos estándares de confort que sí ofrecen los departamentos turísticos certificados o los resorts de alta gama.
Experiencia del huésped y servicios
El alojamiento en la finca se siente más como una invitación a una casa privada que como una transacción en un mostrador de recepción. El personal, o los propietarios, suelen brindar una atención personalizada que dista mucho de la gestión impersonal de los grandes hoteles. Aunque no cuenta con una lista extensa de servicios de spa o gimnasio, la oferta se centra en lo esencial: descanso, seguridad y un entorno limpio. La posibilidad de interactuar con animales de granja o de observar los procesos agrícolas cercanos añade un valor educativo para las familias con niños.
Para aquellos que comparan este sitio con los hostales de los pueblos cercanos, la diferencia radica en la extensión del terreno. Mientras que muchos hostales se limitan a casas coloniales en el centro urbano con poco espacio al aire libre, Finca el cerrito ofrece la amplitud necesaria para que cada grupo de visitantes mantenga su burbuja de privacidad. No obstante, es recomendable llevar provisiones básicas, ya que la distancia a los comercios del centro de Simijacá requiere de un vehículo o de una caminata considerable, a diferencia de los departamentos céntricos que tienen todo a pocos pasos.
Turismo en los alrededores
Estar alojado en la Finca el cerrito facilita el acceso a rutas de ciclomontañismo y senderismo que son muy populares en esta zona de Cundinamarca. El terreno escarpado y las vistas panorámicas desde los cerros cercanos son el principal atractivo para quienes no buscan el lujo de los resorts, sino el desafío físico y visual de la montaña. Lugares como Las Lajas o el Parque Ecológico La María se encuentran a una distancia manejable, permitiendo realizar excursiones diarias y regresar a la tranquilidad de la finca para pernoctar.
La gastronomía local es otro factor a tener en cuenta. Al hospedarse aquí, se está cerca de los productores directos de quesos y yogures artesanales, productos que difícilmente se encuentran con la misma frescura en los bufetes de los hoteles capitalinos. Es una oportunidad para degustar la cocina tradicional boyacense y cundinamarquesa en su estado más puro, lejos de las adaptaciones turísticas que suelen hacerse en los apartamentos amoblados para extranjeros.
técnica para el viajero
Finca el cerrito es un destino para el viajero que valora la desconexión y la sencillez por encima de las comodidades tecnológicas y el lujo ostentoso. Si su búsqueda se inclina hacia apartamentos con aire acondicionado o resorts con piscinas climatizadas, es probable que este no sea el lugar indicado. Sin embargo, para quienes disfrutan del aroma a eucalipto, del frío de la montaña y de la hospitalidad sincera, este rincón de Simijacá ofrece una alternativa sólida frente a los hoteles convencionales. La clave del éxito en la estancia radica en la comunicación previa con los encargados y en llegar con una disposición abierta a vivir el campo tal como es, sin filtros ni pretensiones urbanas.