La Pacha Hostel
AtrásLa Pacha Hostel se establece como una propuesta disruptiva en la región de Santander, alejándose de los conceptos convencionales de alojamiento para ofrecer una experiencia centrada en la sostenibilidad y el contacto directo con la naturaleza. Ubicado en la Vereda Guayabal, en un punto intermedio entre San Gil y Barichara, este establecimiento se define a sí mismo como una granja ecológica donde el respeto por el medio ambiente no es un accesorio decorativo, sino el eje central de su funcionamiento. A diferencia de los grandes resorts que suelen dominar el paisaje turístico, este espacio apuesta por estructuras de bajo impacto ambiental y una filosofía de vida lenta que invita a la desconexión tecnológica y a la reconexión personal.
La infraestructura del lugar es uno de sus puntos más llamativos y, a la vez, uno de los que más divide la opinión de los visitantes. Las construcciones principales están realizadas en guadua, un tipo de bambú local que aporta una estética orgánica y rústica. En lugar de ofrecer habitaciones estándar que podrías encontrar en diversos hoteles de cadena, aquí la oferta se diversifica en opciones poco comunes. Entre las alternativas de hospedaje destacan las yurtas de estilo mongol, adaptadas al clima santandereano, y la famosa cabaña del hobbit, una estructura semienterrada que parece salida de un relato fantástico. Para quienes buscan una experiencia aún más cercana al entorno, cuentan con la denominada cama del cielo, una plataforma diseñada específicamente para observar las estrellas durante la noche sin obstáculos visuales.
Sostenibilidad y servicios ecológicos
El compromiso ecológico de este establecimiento se manifiesta de forma radical en sus instalaciones sanitarias. No esperes encontrar inodoros convencionales de descarga de agua; en su lugar, el sitio utiliza letrinas secas modernas. Este sistema, aunque puede resultar chocante para quienes están acostumbrados a los servicios de los apartamentos urbanos o de lujo, es una pieza clave de su sistema de permacultura, transformando los desechos en abono para la granja. Del mismo modo, las duchas funcionan con energía solar, lo que garantiza agua caliente de manera eficiente pero dependiente de las condiciones climáticas del día. Estas duchas son descritas por los usuarios como espaciosas y confortables, manteniendo un estándar de limpieza riguroso a pesar de su naturaleza rústica.
En cuanto a las áreas comunes, el hostel dispone de una piscina natural que prescinde de químicos agresivos como el cloro, ofreciendo un baño refrescante en un entorno que se siente integrado al paisaje. También cuentan con una biblioteca y un salón social dotado de hamacas, ideales para las tardes de lectura o descanso. Un elemento distintivo de su oferta de entretenimiento es el cine-bus, un antiguo autobús convertido en una pequeña sala de proyecciones donde se suelen pasar películas o documentales, fomentando la convivencia entre los huéspedes que llegan de diversas partes del mundo.
Gastronomía y ambiente social
La alimentación es otro pilar fundamental en la experiencia de este alojamiento. El restaurante es predominantemente vegetariano, utilizando ingredientes frescos, muchos de ellos provenientes de la propia granja o de productores locales. Los desayunos han recibido elogios constantes por su sabor y calidad, alejándose de los bufés genéricos de muchos hostales para ofrecer preparaciones con un toque casero. La atención personalizada de sus propietarios, Andrea y Justin, aporta un valor humano que suele perderse en establecimientos más grandes. Su presencia constante y su disposición para ayudar a los viajeros crean un ambiente de comunidad, reforzado por la presencia de mascotas en el lugar, incluyendo perros, gatos y un conejo, que conviven libremente con los visitantes.
Lo que debes considerar antes de tu visita
A pesar de sus múltiples virtudes, existen aspectos logísticos que todo potencial cliente debe evaluar seriamente antes de realizar una reserva. El acceso al establecimiento es, sin duda, el punto más crítico. La carretera que conduce desde la vía principal hacia la Vereda Guayabal es una ruta rural destapada de aproximadamente 2.5 kilómetros. Las condiciones del terreno son exigentes; no es un camino apto para vehículos bajos o conductores sin experiencia en terrenos difíciles. Se recomienda encarecidamente el uso de camionetas con buena altura al suelo o motocicletas potentes. Si se planea llegar después del atardecer, la dificultad aumenta debido a la falta de iluminación y a las múltiples bifurcaciones que pueden desorientar al viajero, por lo que es vital seguir las instrucciones precisas enviadas por el personal y, de ser posible, solicitar asistencia para el ingreso nocturno.
Otro factor a tener en cuenta es el nivel de confort. Si tu búsqueda se orienta hacia el lujo tradicional, con aire acondicionado, televisores en la habitación y servicio a la habitación las 24 horas, este no es el lugar indicado. Aquí el lujo se redefine como el silencio, el aire puro y la ausencia de distracciones modernas. Es un ambiente 100% ecológico donde los insectos y los sonidos de la naturaleza son parte integral de la estancia. Para aquellos que prefieren la privacidad total de los departamentos independientes o el servicio estandarizado de los grandes hoteles, la convivencia en espacios abiertos y el uso de baños compartidos (en el caso de los dormitorios) podría representar un desafío.
Comparativa con otras opciones de alojamiento
Al analizar este hospedaje dentro del mercado regional, se observa que ocupa un nicho muy específico. Mientras que en Barichara abundan las cabañas de estilo colonial que buscan replicar la arquitectura histórica del pueblo, este sitio propone un estilo bohemio y globalizado. No compite en la categoría de resorts de aventura de San Gil, que suelen enfocarse en actividades extremas y grupos grandes, sino que se posiciona como un refugio de paz para viajeros solitarios, parejas o nómadas digitales que buscan un espacio de trabajo tranquilo, aprovechando el servicio de WiFi gratuito que, sorprendentemente, funciona de manera estable a pesar de la ubicación remota.
- Fortalezas:
- Entorno natural virgen con vistas panorámicas a las montañas de Santander.
- Filosofía de sostenibilidad real y aplicada en cada detalle.
- Variedad de alojamientos originales como yurtas y la casa hobbit.
- Excelente oferta gastronómica vegetariana y ambiente multicultural.
- Atención cálida y personalizada por parte de los dueños.
- Debilidades:
- Acceso vehicular complicado por carretera destapada y empinada.
- Uso de baños secos que puede no ser del agrado de todos los perfiles de turistas.
- Dependencia de la energía solar para el agua caliente.
- Ubicación aislada que requiere transporte propio o coordinación previa para salir al pueblo.
este alojamiento es una opción sólida para quienes valoran la autenticidad y el compromiso ambiental por encima de las comodidades convencionales. Representa una alternativa refrescante frente a los hostales urbanos saturados, permitiendo una inmersión total en la vida rural de Santander. Sin embargo, la preparación logística es fundamental para evitar contratiempos, especialmente en lo que respecta al transporte. Si estás dispuesto a cambiar el televisor por un cielo estrellado y el inodoro convencional por un sistema ecológico, este rincón en la Vereda Guayabal te ofrecerá una perspectiva diferente de lo que significa viajar y hospedarse de forma consciente.