PARQUE TRES CERRITOS
AtrásParque Tres Cerritos se presenta como una alternativa radical para quienes buscan un contacto genuino con la naturaleza, alejándose de las estructuras convencionales de los hoteles urbanos. Este espacio, ubicado en la jurisdicción de Choachí, Cundinamarca, no es un destino para el turista que espera comodidades automatizadas o servicios de lujo. Aquí, la propuesta se centra en la montaña, el esfuerzo físico y la desconexión total, elementos que lo distancian de la experiencia que ofrecen los apartamentos de alquiler vacacional o los resorts con todo incluido. Al llegar a este punto geográfico, el visitante entiende de inmediato que la infraestructura no es el protagonista, sino el entorno de los tres cerros que dan nombre al lugar.
La dinámica de estancia en este parque difiere notablemente de lo que uno encontraría en los hostales del centro del pueblo. Mientras que en esos establecimientos la interacción social ocurre en pasillos y zonas comunes cerradas, en Parque Tres Cerritos la convivencia se da bajo el cielo abierto y en parcelas de acampada que respetan la privacidad. Uno de los puntos más destacados por quienes han transitado sus senderos es la ausencia de hacinamiento. A diferencia de las grandes áreas de camping que a veces se asemejan a departamentos compartidos por la cercanía entre vecinos, aquí se mantiene un control estricto sobre la cantidad de personas permitidas, asegurando que el silencio sea el sonido predominante durante la noche.
La logística del anfitrión y el valor del servicio personal
El alma de este proyecto reside en la atención de su propietario, Don Ferney. En un mercado donde los hoteles suelen gestionar el servicio al cliente a través de recepcionistas distantes, la calidez y el compromiso personal de Ferney marcan una diferencia sustancial. Los usuarios coinciden en que su disposición para ayudar y su conocimiento del terreno transforman una simple noche bajo las estrellas en una experiencia de aprendizaje. Él no actúa simplemente como un administrador de propiedades, sino como un custodio del lugar que se asegura de que cada campista comprenda la importancia de cuidar el ecosistema.
La hospitalidad aquí no se traduce en sábanas de alto gramaje o servicio al cuarto, como ocurriría en las cabañas de lujo de la región. Se traduce en la seguridad de tener a alguien pendiente de las necesidades básicas del visitante, en la compañía de sus perros guardianes y en la gestión eficiente de un espacio que, aunque rústico, funciona con una precisión que muchos resorts envidiarían. La amabilidad es el pilar que sostiene la reputación de este parque, logrando que el esfuerzo físico necesario para llegar valga la pena desde el primer saludo.
Desafíos y realidades del terreno
Es fundamental entender que Parque Tres Cerritos no es apto para todo tipo de público. Aquellos que buscan la estabilidad térmica de los apartamentos modernos encontrarán aquí un reto considerable. El clima en esta zona de Cundinamarca puede ser implacable, y la experiencia de bañarse con agua extremadamente fría es mencionada recurrentemente como un rito de iniciación que, aunque revitalizante para algunos, puede resultar molesto para quienes prefieren las duchas calientes de los hoteles tradicionales. Este es un lugar de contrastes térmicos donde la ropa técnica y un buen equipo de acampada son requisitos indispensables.
Otro aspecto a considerar es el desplazamiento. No se trata de un lugar donde se pueda estacionar el vehículo frente a la puerta de entrada, como sucede en la mayoría de las cabañas o hostales de carretera. Llegar al área de camping implica una caminata con el equipo a cuestas. Este factor de aislamiento es, irónicamente, su mayor virtud y su mayor defecto. Es un defecto para quienes tienen limitaciones de movilidad o viajan con exceso de equipaje pesado, pero es una virtud inmensa para quienes desean alejarse del ruido de los motores y la contaminación visual de los departamentos urbanos.
Lo bueno: Autenticidad y conexión natural
- Privacidad y espacio: No hay saturación de carpas, lo que permite una introspección real, algo difícil de conseguir en resorts masivos.
- Atención personalizada: La presencia constante y amable de Don Ferney eleva la calidad de la estancia por encima de la media de los hostales rurales.
- Entorno paisajístico: La vista de los tres cerritos y la posibilidad de realizar caminatas por senderos naturales ofrecen un valor estético que los apartamentos en el casco urbano no pueden replicar.
- Aceptación de mascotas: La presencia de perros en el lugar y la apertura hacia los animales de los visitantes lo hacen un destino ideal para quienes no quieren dejar a sus compañeros en casa.
- Efecto terapéutico: El ambiente propicia actividades como la lectura, la meditación y la reflexión profunda.
Lo malo: Limitaciones estructurales y de horario
- Disponibilidad restringida: El parque solo opera de viernes a domingo, permaneciendo cerrado de lunes a jueves. Esto limita las opciones para viajeros que buscan estancias prolongadas fuera del fin de semana, a diferencia de los hoteles que abren los 365 días del año.
- Acceso físico exigente: La necesidad de cargar el equipo por senderos puede ser agotadora. No es la comodidad inmediata que ofrecen las cabañas con acceso vehicular.
- Servicios básicos mínimos: El agua fría y la infraestructura rústica pueden ser un inconveniente para personas acostumbradas a los estándares de los departamentos vacacionales.
- Dependencia del clima: Al ser una actividad 100% al aire libre, una temporada de lluvias intensa puede mermar significativamente la experiencia, sin tener áreas sociales cubiertas de gran tamaño como los resorts.
Comparativa con la oferta de alojamiento tradicional
Al analizar Parque Tres Cerritos frente a los hoteles de Choachí, se hace evidente que el público objetivo es diametralmente opuesto. Mientras que un hotel vende seguridad, control climático y servicios de alimentación estructurados, este parque vende la incertidumbre controlada de la montaña. No hay televisores, no hay Wi-Fi de alta velocidad y no hay paredes de concreto que aíslen del viento. La protección aquí es una lona de carpa y el calor proviene de una fogata o del movimiento constante.
En comparación con los apartamentos o departamentos que se alquilan por aplicaciones digitales en la zona, el parque ofrece una libertad de movimiento que ninguna edificación puede igualar. En un departamento, el huésped está confinado a unos metros cuadrados; en Tres Cerritos, el límite es el horizonte. Sin embargo, se sacrifica la cocina equipada y el baño privado, elementos que para muchas familias son innegociables. Por ello, este destino se consolida como un nicho para el aventurero, el senderista y el amante del minimalismo existencial.
Si lo comparamos con los hostales, Parque Tres Cerritos gana en silencio y calidad de aire, pero pierde en la facilidad de acceso a servicios del pueblo como tiendas, restaurantes y transporte público inmediato. Es una elección consciente de aislamiento. Quien decide pasar una noche aquí está eligiendo activamente prescindir de las comodidades de los resorts para ganar una perspectiva diferente de la geografía colombiana. La experiencia de sentirse vivo, mencionada por varios visitantes tras bañarse en sus aguas frías, es algo que difícilmente se puede comprar en la recepción de unas cabañas convencionales.
Recomendaciones para el visitante potencial
Para disfrutar plenamente de lo que este rincón de Choachí tiene para ofrecer, es vital ir preparado. A diferencia de un viaje a hoteles de playa donde el equipaje es ligero, aquí se requiere una planeación logística. Es recomendable llevar comida fácil de preparar, iluminación autónoma y, sobre todo, bolsas para retirar absolutamente todos los residuos generados. La preservación del lugar depende de la ética de cada campista, ya que no existe un servicio de limpieza constante como el de los apartamentos turísticos.
El horario de ingreso es un factor crítico. Al abrir el viernes a las 2:00 PM y cerrar el domingo a las 5:00 PM, el tiempo debe aprovecharse al máximo. Llegar tarde el sábado podría significar perderse las mejores horas de luz para establecer el campamento y reconocer el terreno. No es un lugar para llegar de paso a dormir, como se haría en hostales de carretera; es un destino para ser vivido con pausa y respeto por los ciclos del sol.
Parque Tres Cerritos es un recordatorio de que la verdadera riqueza del turismo de naturaleza no reside en la acumulación de servicios, sino en la calidad de la experiencia sensorial. Aunque carece de la infraestructura de los grandes resorts o la comodidad de los departamentos modernos, ofrece algo mucho más escaso en la actualidad: un espacio donde el ser humano puede volver a sentirse parte del paisaje, bajo la tutela de un anfitrión que entiende que el lujo más grande es, a veces, simplemente el silencio y una vista despejada hacia la montaña.